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La Biblioteca Apostólica Vaticana

La mundialmente conocida Biblioteca Apostólica Vaticana a lo largo de los siglos

La Biblioteca Apostólica Vaticana está especializada en las áreas de filología e historia así como también, de cara al pasado, en teología, derecho y ciencia, y es una de las bibliotecas de investigación de mayor renombre del mundo.

La historia de la biblioteca, que hizo las veces de Scrinium de la Iglesia Romana, biblioteca y archivo, está documentada desde el siglo IV. A mediados del siglo XV comienza la historia moderna de la Biblioteca del Vaticano: El papa Nicolás V decidió dar libre acceso a las obras escritas en latín, griego y hebreo, cuyo número aumentó a 1200 durante su mandato, para que los eruditos del momento pudieran consultarlas y examinarlas. A lo largo de los siglos, la biblioteca ha continuado ampliándose hasta nuestros días hasta alcanzar unos fondos de aproximadamente 150.000 manuscritos, 1.500.000 libros impresos, 300.000 monedas y medallas y 100.000 mapas y grabados. 

Biblioteca Vaticana: M12

A la biblioteca tienen acceso los profesores y ayudantes de las universidades o escuelas técnicas, universitarios que preparan su doctorado, estudiantes que necesitan consultar el material de la biblioteca (de forma justificada) y científicos cuya cualificación quede demostrada por sus publicaciones científicas. Entre el 14 de julio de 2007 y el 20 de septiembre de 2010 se renovaron algunas partes del edificio que durante ese tiempo quedaron restringidas al público.

MOBOTIX para la seguridad de antiguos manuscritos y valiosos libros

Tres años después, el 20 de septiembre de 2010, las puertas de la Biblioteca Apostólica Vaticana volvieron a abrirse. Durante los trabajos de renovación se procedió a la inclusión de una moderna instalación de vídeo cuyo objetivo era el de impedir una apropiación indebida de los volúmenes allí almacenados. La dirección de la biblioteca quería aumentar el nivel de seguridad en las salas de lectura y conservación por medio de una avanzada tecnología. Luciano Ammenti, responsable de la coordinación de los servicios informáticos de la biblioteca, nos lo explica: "Una comparativa exhaustiva de las ofertas y la recomendación del integrador de sistemas residente en Roma Seret S.p.A. nos hizo decantarnos por MOBOTIX, cuya tecnología IP de megapíxeles se ajustaba perfectamente a nuestras necesidades. Nuestro objetivo era tener un control general y sistemático sobre los libros consultados en las salas de lectura y sobre el movimiento de personas en el edificio. Queríamos un sistema de control tupido con una grabación de todos los sucesos."

Un proyecto con las máximas exigencias para proteger el pasado

Muchas de las áreas, como el sótano con los manuscritos, se habían asegurado ya meses antes mediante videovigilancia. En total se instalaron 70 cámaras DualNight M12 en los puntos críticos de la biblioteca (salas de lectura, salidas y almacén). El proyecto destaca por su innovación y originalidad frente a otros sistemas de seguridad. La tecnología de cámaras IP de megapíxeles de MOBOTIX se une a la tecnología RFID (Radio Frequency Identification), que utiliza funciones de microchips. Con ayuda de esta tecnología RFID, utilizada tanto en las tarjetas de identificación como en los microchips integrados en los libros, se pueden asignar a las personas los tomos consultados y realizar un seguimiento de sus movimientos dentro de la biblioteca. Para ello se activa la detección de movimiento en las cámaras MOBOTIX situadas en las 20 salidas del lugar. Así es posible identificar a las personas y asignarles una correspondiente tarjeta de identificación, además de los registros consultados. Gracias a un software de inteligencia artificial desarrollado especialmente, el microchip puede asociarse también a la secuencia de vídeo correspondiente de la cámara, lo que permite comprobar opcionalmente las grabaciones mediante un único criterio de búsqueda que puede ser el título del libro, el nombre de la persona o el el momento en que el usuario ha abandonado el edificio.

Todas las imágenes de las videocámaras se guardan durante un año en el centro para el análisis de datos, al que únicamente tiene acceso el personal autorizado. Con este moderno sistema se garantiza la seguridad de todos los tomos de la biblioteca, pudiéndose comprobar cualquier anomalía de inmediato. Si una persona se apropiara ilegalmente de un tomo de la biblioteca, esto se detectaría inmediatamente gracias a la combinación de los sistemas RFID y de seguridad de vídeo, ya que se activaría una alarma a la salida del edificio. La persona encargada de la entrega de libros puede examinar la grabación de la cámara e informar al trabajador responsable del área en la que se haya producido el incidente.

Una estrecha colaboración durante mucho tiempo

Luciano Ammenti está entusiasmado: "Estamos muy satisfechos con el transcurso del proyecto, ya que ahora disponemos de una instalación de vídeo de seguridad que destaca entre los sistemas actualmente utilizados. Con la tecnología IP de megapíxeles MOBOTIX las imágenes grabadas ofrecen una calidad excelente. Para nosotros era importante obtener imágenes claras y libres de distorsiones, con las cuales se pudiera ver la cara de las personas y averiguar su identidad correctamente. Las cámaras son fáciles de instalar y, por ello, no fue necesario realizar ninguna modificación en la estructura de nuestro edificio del siglo XVI. Con la asistencia de MOBOTIX y del integrador de sistemas (Seret S.p.A.) hemos logrado desarrollar un software específico con el que se puede controlar todo el sistema y aprovechar por completo todas las posibilidades. La estrecha colaboración que surgió durante todo el proyecto, y que continuará con seguridad en un futuro, constituye la base para continuar realizando un buen trabajo."